Testimonio LGBTQ+ de Pierre

Pierre

Mi nombre es Pierre, tengo 28 años y soy de los suburbios de Lyon, Francia. Con formación en Lenguas Extranjeras Aplicadas, he pasado los últimos cinco años trabajando en marketing en Taiwán. Al crecer como persona LGBTQ+, manejé mi identidad sexual y mis relaciones con los demás con el apoyo de un círculo de familiares y amigos abiertos y dispuestos a aceptarme. Sin embargo, las actitudes sociales hacia la comunidad LGBTQ+ impactaron mi vida, lo que me llevó a abandonar Francia por motivos de seguridad.

Hay un incidente en particular que recuerdo claramente. Cuando tenía 18 años fui a una discoteca con mis amigos, dos de los cuales eran afeminados. Al salir del club, nos siguieron dos individuos que nos lanzaron insultos y amenazas. Afortunadamente, yo cargaba gas pimienta conmigo, lo que nos protegió de cualquier daño. Esta experiencia me hizo temer a los espacios públicos durante algún tiempo, pero al final me di cuenta de que vivir con miedo no era el camino que quería seguir. Aunque más prudente, opté por no dejar que el miedo dictara mi vida. No obstante, el aumento de la hostilidad, sobre todo en las redes sociales, es preocupante y exige una intervención gubernamental.

Mi identidad LGBTQ+ ha influido en mi vida personal y profesional. Aunque me esfuerzo por ser auténtico, a veces puede resultar incómodo que colegas o nuevos conocidos supongan cosas sobre mis relaciones o hagan preguntas que dan por supuesta una orientación heterosexual. Cuando me enfrento a estas situaciones, elijo educar en lugar de sentirme ofendido, con la esperanza de fomentar la comprensión y la aceptación.

Vivir en Taiwán me ha parecido un lugar relativamente seguro para la comunidad LGBTQ+ en comparación con Francia. Hay menos odio, sobre todo en las redes sociales. Las generaciones más jóvenes parecen más abiertas y curiosas, y hacen preguntas para entender mejor a quienes son diferentes de ellos, en lugar de juzgarlos por su orientación sexual, sus creencias religiosas o su procedencia.

Para crear un ambiente más seguro para la comunidad LGBTQ+, es necesario adoptar políticas y medidas específicas. Es crucial concienciar a las escuelas, no para promover la homosexualidad, sino para educar a los niños sobre la existencia de diversas orientaciones sexuales y su lugar en la sociedad. Al fomentar la comprensión desde una edad temprana, las generaciones futuras podrán ser más tolerantes, lo que conducirá a una reducción de la violencia contra la comunidad LGBTQ+.

Para el futuro, espero que comunicar mi orientación sexual se convierta en una mención casual y no en un acontecimiento trascendental. Imagino un mundo en el que las personas puedan expresar abiertamente su sexualidad sin miedo a ser juzgadas o rechazadas. Cuando alguien comparta su relación con una persona del mismo sexo, espero que la respuesta sea de auténtico interés, preguntando por el nombre de la persona y cómo se conocieron, igual que se haría con cualquier relación heterosexual.

Para quienes luchan con su identidad LGBTQ+ o se enfrentan a la discriminación, les ofrezco este consejo: Toma precauciones por tu seguridad, pero nunca te avergüences de quién eres. 

Cuando alguien reaccione mal a tu orientación sexual, intenta iluminarle y evita tomarte su ignorancia como algo personal. Rodéate de quienes te quieren y te aprecian por lo que eres, y aléjate de los individuos que insisten en su negatividad. Tu tiempo está mejor empleado con personas que te aceptan sin reservas.

Los aliados y los miembros de la comunidad LGBTQ+ deben colaborar para crear una sociedad más integradora y tolerante, aprovechando las oportunidades para educar a los demás. En lugar de ofenderte por las críticas, considéralas una oportunidad para iluminar y reducir la homofobia. Es crucial ayudar a la gente a entender que no hay nada malo en ser gay o trans. Nuestras identidades no perjudican a nadie, ni tienen un impacto negativo en sus vidas. No hay razón para la incomodidad o los prejuicios. Juntos podemos fomentar una sociedad en la que prevalezcan la aceptación y la comprensión.